Juancho Marqués: el dulce sabor de un melancólico blues

Juancho Marqués: el dulce sabor de un melancólico blues

Haciendo elegante lo sencillo. Así ha regresado Juancho Marqués al panorama musical con «The Blues«, un banquete de 14 temas que conjugan el indiscutible sabor de Suite Soprano con las peculiaridades de un chef con sobresaliente en dotar de alma a cada una de sus recetas musicales. Un trabajo cocinado a fuego lento que viene a confirmar que sin duda alguna el mejor refugio de Juancho Marqués es el rap. Y nada como abrirnos una ventana de su guarida para hacernos partícipes de temas de esos que dejan la caja de las emociones abierta y el corazón palpitando dolor y superación. No se me ocurre mejor manera de homenajear a la música que exprimirse en canal y recitarla sin reparos, sin complejos. Con la valentía del que confía en sí mismo y la generosidad del que pone toda la carne en el asador. 

La música cobra protagonismo desde el minuto número uno. Desde el inicio somos testigos del gran espacio que han decidido cederle a la música instrumental en The Blues, haciéndola protagonista de un baile en solitario que deja múltiples momentos cargados de puro sentimiento.  Así por ejemplo Plataforma, tema que da el pistoletazo de salida al disco, nos regala al inicio casi minuto y medio de música sin aditivos que se ve reforzada luego con las rimas de un Juancho Marqués que regresa, como buen chef, con un menú degustación de rimas de lo más apetecibles.

Música pausada, relajada, que se presenta como la combinación perfecta para un artista que grita emociones desde la tranquilidad vocal. Y si bien es cierto que todo está cuidado hasta el último segundo, tampoco es menos cierto que a muchos el disco les pueda parecer una larga canción de casi 50 minutos por una cuestión de ritmo, de falta de altibajos. Por ser quizá demasiado lineal en su conjunto. Por estar cocinado “a fuego lento”. Y aunque es intachable el trabajo de Elhombreviento, que ha sabido conjugar exquisitamente cada una de las melodías, si pecan de algo en esta ocasión es de repetir demasiado la intensidad de sus ingredientes musicales. Y es que al final, salvo algunas excepciones,  la mayor parte de los temas te dejan prácticamente con el mismo sabor de boca.

the blues

En el terreno vocal dos elementos claves: que el dolor inspira, y que la palabra fácil escapa de su vocabulario. Letras que hablan de lucha interna ante un mundo externo que golpea con derrotas, incertidumbres, melancolías… Párrafos desnudos que muestran, como en la propia portada del disco, los rasguños de una piel, de un alma transformada en canciones. Una visión derrotista que sigue una línea continuísta con respecto a anteriores trabajos de Suite Soprano, aunque con menos crudeza. Y aunque bien es cierto que a una servidora le gustaría descubrir en alguna ocasión a un Juancho Marqués mucho más positivo, no se puede negar que desde el dolor el artista sabe sacar lo mejor de sí mismo.

Destacar entre los temas Training Day, por elevar la superación como bandera y lanzar un mensaje que debería ser nuestro aliado en muchas ocasiones; Mitos y Sombras, por la frescura que emana; Mira, porque engancha a la primera escucha; o Madrid, por la capacidad del tema de transportarte a su terreno desde el minuto uno y hacer que uno también quiera sentir y bailar tras escucharla. Por ser el dulce, el caramelo que nos brinda The Blues.

Dicen que para que un banquete sea perfecto uno tiene que tener la mejor compañía. En el terreno de colaboraciones cabe destacar la de Sule B y Cheb Rubën por la armonía, la complicidad que reflejan. Cuando las cosas nacen de manera natural fluyen por sí solas dejando temas que, gusten más o menos, nos hacen intuir a dos artistas en completa fusión, algo que es de agradecer en los tiempos que corren. No podemos dejar pasar tampoco la colaboración de Tosko, con esa voz que inspira por sí sola, en “Quiero vivir así”. Un reconocimiento a este tema por tener la armonía que le hace a una vibrar y por poner un punto final a The Blues lleno de esperanza y positividad.

Descubrir lo nuevo de Juancho Marqués ha sido como saborear un bombón de licor: con toques de amargura en su interior y el regustillo final del que tiene un dulce entre las manos. Ahora solo nos queda gozar de forma inteligente de los placeres que nos han sido servidos. ¡Buen provecho, amigos! 

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